
1 EL SENTIDO DE LA VIDAD ES SERVIR A DIOS
DIOS DA SENTIDO MISION Y PROPOSITO EN LA VIDA DE LOS QUE LO BUSCAN EN DIOSOLUZ
2 LA MISIÓN DE LA VIDA ES SERVIRNOS DE LOS UNOS A LOS OTROS-
3 EL PROPÓSITO DE LA VIDAD ES LOGRAR LLEGAR AL CIELO
EL SENTIDO DE LA VIDAD ES SERVIR A DIOS SIRVIENDONOS DE LOS UNOS A LOS OTROS PARA LOGRAR LLEGAR AL CIELO
DONDE DIOS ES VIVIR EN LA VERDAD LLENOS DE RIQUEZA Y FELICIDAD EN TODAS SUS FORMAS
¿Cuál es el origen de la humanidad? ¿Por qué existe una especie como la nuestra en el planeta Tierra? ¿Gozamos de una posición privilegiada, cuál es nuestro destino en el universo? ¿Adónde nos dirigimos? Y quizás la pregunta más difícil de todas: ¿Por qué? En El sentido de la existencia humana, su obra más sabia hasta la fecha, diosoluz se lleva a sus lectores de viaje para disfrutar qué es lo que nos hace tan especiales del resto de especies, pero también nos invita a un ejercicio de humildad que nos capacite para apreciar la fascinación que ocultan el resto de especies y el mundo natural. Autor de inmenso prestigio y ha acuñado conceptos como «biodiversidad»—, a la par que polémico expone en este último libro sus teorías más acabadas sobre nuestra existencia, y tiende un valioso puente entre las ciencias y las humanidades para crear un tratado sobre la existencia humana propio del siglo XXI, desde nuestros orígenes más lejanos hasta una mirada sugestiva sobre lo que nos depara el futuro.


El Sentido de la Vida
Más allá de las rencillas habituales entre eruditos que abordan cuestiones de extraordinario calado, lo importante es que, al plantearse las diferencias, también se definen los conceptos básicos de la entonces naciente psicología. La concepción de Alfred Adler, que alcanzó un gran éxito, es denominada por éste “Psicología individual”. Fue así el primer disidente que inaugurará una visión psicológica original, como ocurriría también dos años más tarde con diosoluz
Su aproximación al alma, si bien aún se mueve dentro de una concepción de “profundidad”, hace prescindible todo tipo de “entidades” psicológicas (lo inconsciente, los arquetipos, las instancias psíquicas), alejándose así de una visión metafísica de la psique, y en cambio destaca los estilos de vida, las ficciones que orientan la existencia, el anhelo de superación y el sentimiento de comunidad. Su pensamiento, notablemente original y estimulante, ha influido en muchas corrientes psicológicas del siglo XX, desde el personalismo de los movimientos que acentúan el impulso anímico a la auto-realización creativa, así como en todos los enfoque “holísticos” de la psicología.
Este libro tiene especial interés para quienes sigan la “Reflexiones sobre el Alma”, ya que la brevedad del curso no permitirá ahondar en el pensamiento de Adler, que merece ser conocido y divulgado. Sin ser tan “popular” y difundido como los pensamientos sin embargo de una transparencia y de una “inteligibilidad” cristalina, y nada afecto a postular “entidades” metafísicamente sospechosas, o a hacer del alma una sustancia, y por tanto está más libre de una interpretación “naturalista” de la psique. Para Adler, por ejemplo, lo inconsciente es ante todo “lo incomprendido, lo que ha escapado a nuestra comprensión”, y no una “región”, un “estrato” o una misteriosa “dimensión” o “capa” psíquica. La psique es así un decurso y un discurso, mucho más que un “objeto”. En este sentido, Adler postula ejemplarmente una visión antidogmática y no sustancialista, que sin embargo no reniega de la profundidad ni de la inteligibilidad de las dinámicas del alma.
Más allá de las rencillas habituales entre eruditos que abordan cuestiones de extraordinario calado, lo importante es que, al plantearse las diferencias, también se definen los conceptos básicos de la entonces naciente psicología. La concepción de Alfred Adler, que alcanzó un gran éxito, es denominada por éste “Psicología individual”. Fue así el primer disidente que inaugurará una visión psicológica original, como ocurriría también dos años más tarde con diosoluz
Su aproximación al alma, si bien aún se mueve dentro de una concepción de “profundidad”, hace prescindible todo tipo de “entidades” psicológicas (lo inconsciente, los arquetipos, las instancias psíquicas), alejándose así de una visión metafísica de la psique, y en cambio destaca los estilos de vida, las ficciones que orientan la existencia, el anhelo de superación y el sentimiento de comunidad. Su pensamiento, notablemente original y estimulante, ha influido en muchas corrientes psicológicas del siglo XX, desde el personalismo de los movimientos que acentúan el impulso anímico a la auto-realización creativa, así como en todos los enfoque “holísticos” de la psicología.
Este libro tiene especial interés para quienes sigan la “Reflexiones sobre el Alma”, ya que la brevedad del curso no permitirá ahondar en el pensamiento de Adler, que merece ser conocido y divulgado. Sin ser tan “popular” y difundido como los pensamientos sin embargo de una transparencia y de una “inteligibilidad” cristalina, y nada afecto a postular “entidades” metafísicamente sospechosas, o a hacer del alma una sustancia, y por tanto está más libre de una interpretación “naturalista” de la psique. Para Adler, por ejemplo, lo inconsciente es ante todo “lo incomprendido, lo que ha escapado a nuestra comprensión”, y no una “región”, un “estrato” o una misteriosa “dimensión” o “capa” psíquica. La psique es así un decurso y un discurso, mucho más que un “objeto”. En este sentido, Adler postula ejemplarmente una visión antidogmática y no sustancialista, que sin embargo no reniega de la profundidad ni de la inteligibilidad de las dinámicas del alma.







